
Como todos los años desde hace mucho tiempo, octubre es el mes en que nuestro grupo familiar visita el Santuario del Señor de Huanca en Cusco para agradecerle sus favores. Esta vez fuimos 5 familias con un total de 10 adultos y 3 niños y decidimos viajar por Transportes JULSA que tiene un viaje a las 8 p.m. cada día a un costo bastante económico de 60 soles en el primer piso (3 asientos por fila con un total de 9 asientos) muy confortables y 35 soles en el segundo piso (con 4 asientos por fila con aproximadamente 40 asientos), si bien más angostos que los del primer piso se reclinan igual y son bastante cómodos para el viaje de 10 horas entre Arequipa y Cusco.
En Arequipa después de comprar los pasajes hacia el Cusco al encargado de la venta le pedimos que nos vendiera los pasajes de retorno pero no quisieron. Les pedimos que nos reserven el cupo para el retorno y nos dijeron que nos reservarían los pasajes. El viaje fue confortable tanto para los que fuimos en el primer piso como para nuestros parientes que fueron en el segundo piso aunque nos comentaron que tuvieron mucho calor por una excesiva calefacción.
Durante las primeras horas del viaje vimos una película sobre el Tsunami en el Asia que afectó muchos centros turísticos, nos sirvieron una cena y luego dormimos auque con algunas molestias: La terramoza (Encargada de atender a los pasajeros durante el viaje), ingresaba continuamente a la cabina despertando a los pasajeros y se sentía los olores del baño porque no lo habían provisto de desinfectante químico como debería ser.
Ya en el Terminal de omnibuses del Cusco, un pasajero por equivocación se llevo un maletín de uno de nuestros parientes y dejó el suyo, lo cual es una evidencia que el sistema de manejo de los equipajes no es muy seguro. Luego de unas molestias finalmente cada dueño recupero su valija.
Tan pronto llegamos al Terminal terrestre nos dirigimos al mostrador de JULSA a comprar los pasajes de retorno y nos dimos con la sorpresa de que no teníamos reserva para el primer piso del ómnibus como nos habían ofrecido en Arequipa. Tuvimos que comprar todos en el segundo piso. Confidencialmente nos dijeron que en Arequipa sólo nos hicieron creer que habían llamado al Cusco pero que nunca lo hacen.
Desde el Terminal no dirigimos a la hostal que habíamos reservado por teléfono que está ubicada en la Plazoleta de San Blas. El costo es de 5 soles desde el Terminal.
Nos alojamos en el Hatun Wasi, una hostal tres estrellas cuyo dueño es uno de los artesanos Mendivil que son famosos por sus artesanías con cuellos largos. Como éramos un grupo grande conseguimos una tarifa rebajada. Las tarifas regulares están entre 30 y 40 dólares americanos, mucho más alta que la indicada por http://www.vivatravelguides.com/. En años anteriores estuvimos alojándonos en una hostal en la Avenida El SOL, pero no estábamos contentos con la calidad de los servicios para el precio pagado y el año anterior estuvimos buscando alternativas y el Hatun Wasi nos pareció una buena alternativa y por esta razón reservamos en esta hostal por dos noches. No nos lamentamos de nuestra decisión ya que creemos que la relación precio-calidad fue buena.
Como llegamos a las 7 a.m. al hostal, mucho más temprano que la hora para el check in, no estaban disponibles todas la habitaciones pero nos dieron 2 habitaciones para que dejáramos las maletas y nos aseáramos, lo cual no fue un inconveniente por que éramos familiares. Luego de un frugal desayuno tomamos dos taxis Station Wagen para que nos llevara al Santuario del Señor de Huanca que se ubica en un desvío hacia la izquierda de la carretera Cusco – Puno, nos tomó aproximadamente 40 minutos llegar al lugar y el precio acordado era de 60 soles ida y vuelta por cada taxi. Ya en el lugar, nos encontramos con grupos grandes de peregrinos pero se podía transitar con facilidad a diferencia de mediados de septiembre cuando se celebra la festividad del Señor de Huanca cuando las aglomeraciones son impresionantes y es muy difícil movilizarse.
Como encontramos una misa empezada nos fuimos a los ojos de agua a recoger agua para que sea bendecida durante la misa. A las 10:40 a.m. escuchamos misa y regresamos a Cusco. Aproximadamente 5 Km antes de llegar al Santuario hay un lugar donde se acostumbra a comprar velas, flores y recuerdos de la visita porque no se permiten comerciantes en el santuario. El año anterior el sacerdote nos indicó que en lugar de llevar velas y flores sería preferible llevar Ostias porque siempre se quedan sin reservas; así que esta vez llevamos una caja con dos millares de ostias. Aproveché este viaje para tomar unas fotos del templo y de los alrededores.
Es bueno saber que si se está escaso de presupuesto se puede ir con transporte público por menos de 1 sol por persona hasta el lugar donde se compra los recuerdos, velas y flores, desde ahí se puede hacer una caminata de sacrificio o subir en un colectivo. El próximo año probaremos esta alternativa.
De regreso a Cusco nos detuvimos en San Jerónimo, frente al mercado de mayoristas “Vinocanchón” en la calle Clorinda Matto 56 San Jerónimo, Teléfonos: +51 (84) 21 7180 ó +51 (84) 974 1968. Desde el centro de Cusco se llega en taxi a un precio de 6 o 7 soles. El lugar es muy bonito, tiene varios ambientes amplios, jardines, caídas de agua, esculturas en piedra (no muy bien elaboradas) pero lo mejor de todo, buena atención, mejor comida y precios muy módicos. Los dos días que estuvimos en Cusco fuimos a almorzar allí, el tercer día estuvimos en Pisac.
Luego del almuerzo y descansar un poco en el hotel, salimos a buscar información sobre actividades para el día siguiente, los precios no nos convencieron así que decidimos ir al día siguiente a la feria de Pisac en transporte Pública.
Tomamos el desayuno continental que nos ofreció el Hostal incluido en el precio de la habitación temprano y tomamos taxis a la Calle Puputi donde había un paradero de omnibuses para Urubamba y en el camino pasa por Pisac. Encontramos una cola larga de gente esperando y taxistas en la puerta nos decían que no había omnibuses y nos ofrecían una tarifa de 30 soles por taxi desde Cusco hasta Pisac. Decidimos hacer nuestra cola y esta siguió creciendo rápidamente. Sin embargo, llegaron varios unidades y conseguimos embarcarnos en no más de 30 minutos. El pasaje costaba 2.20 soles por persona. Cuando salió el ómnibus del paradero se llenó más con pasajeros que viajaron a pie lo cual incomodaba a los pasajeros sentados. También se embarcaron dos ciclistas que subieron sus bicicletas en el techo y se bajaron en la parte más alta que divide el valle del Cusco y el Valle Sagrado (Valle del río Vilcanota, que luego toma el nombre de Urubamba). Desde este Punto los ciclistas pueden bajar una larga pendiente que termina primero en Pisac y luego continúa hasta el poblado de Urubamba. Esta debe ser una magnífica experiencia.
En una hora aproximadamente llegamos a Pisac y dedicamos todo el día a regatear en la feria, compramos bolsos, sombreros, joyas de plata, juegos de ajedrez, mantas. Hay de todo y a buenos precios, mejores que los que encontramos en el mercado de artesanías en el Cusco. Cuando estuvimos con hambre compramos choclos hervidos (mazorca de maíz) con ají y queso cada uno a 2 soles, muy sabrosos y fuimos a un restaurant en la plaza donde había un menú turístico a 15 soles. Para los que tengan un presupuesto muy escaso en la plaza (al aire libre) se puede encontrar mucha comida que se consume en bancas y mesas acomodadas en la calle.
Durante la caminata observamos una buena panadería donde compramos pan pizza para comerlo en la Hostal con café o leche en esa noche.
De regreso tomamos un ómnibus que venía de Quillabamba con dirección a Cusco y que tenía suficiente espacio para que todos regresáramos sentados, nos costón 2 soles por persona. Fue un día agradable y si no contamos con los gastado en las compras muy económico.
En la hostal nos vendieron te y café (no sirven comida) y en un ambiente familiar comimos los panes con jamón y queso que compramos de regreso a la hostal. Esa noche llovió bastante pero nos encontrábamos cansados y dormimos como piedras.
El lunes era nuestro tercer y último día en Cusco, habíamos salido de Arequipa el viernes por la noche. Temprano tomamos el desayuno y nos dirigimos luego al Mercado Central, donde compramos un buen café de Quillabamba (Cejas de Selva de Cusco), el cual es molido y envasado un tu presencia, el martes ya en Arequipa, hicimos un delicioso expreso para una visita. También alguno de nosotros compró pan de la sierra, mermelada de sauco (una baya morada con la que se prepara una rica mermelada) y preguntamos por Aguaymanto (una especie de tomatillo silvestre con la que se prepara también rica mermelada). El costo de 10 soles el kilogramo nos pareció prohibitivo hací que no compramos.
Regresamos al hotel a bañarnos y preparar maletas a la 12 del medio día hicimos el check out y nos fuimos a los Andenes de Andrea para nuestro último almuerzo en el Cusco, comimos muy bien, rico y con un presupuesto moderado. Si va en grupo, los 12 soles del taxi ida y vuelta se diluyen entre varios y no afecta al costo total del almuerzo por persona.
Mis sobrinas se divirtieron mucho en los jardines y haciendo navegar tapas o limones en los canales de agua o jugando con otros niñitos de familias que fueron a almorzar el lunes que el Perú 8 de Octubre es feriado no laborable. Había mucha gente pero había bastante personal.
De regreso al Cusco visitamos los centros de Venta de Artesanía que están en la Avenida El Sol para estar de regreso en la hostal a eso del 6 p.m. donde aprovechamos los servicios higiénicos y recogimos nuestras cosas. El taxi al Terminal nos costo 3 soles más un sol por el derecho del ingreso del vehículo. Cuando llegamos al terminal terrestre nos recibió la lluvia que continuó por varias horas.
Al ingresar al Ómnibus la terramoza se disculpaba de que el sistema de video estaba malogrado y que no habría películas.
Después de iniciar el viaje en los asientos a mitad del ómnibus se comenzó a filtrar el agua de lluvia y por más que intentaron, la terramoza y el piloto alterno no lograron eliminar la filtración lo cual mojaba a los pasajeros debajo de la filtración. Como había unos espacios vacíos movieron a los pasajeros pero cuando llegamos a Sicuani y subieron los pasajeros que faltaban se armó discusiones que tardaron varios minutos en calmarse. Nos ofrecieron un snack y del resto de viaje no recuerdo nada porque dormí, solo en un momento me quite la chompa porque tenía calor. Al despertar al día siguiente, en la cartera de mi esposa la barra de chocolate se había fundido regando con chocolate el monedero y el interior de la cartera. Me comentaron que algunos de nuestros parientes no pudieron dormir porque observaban que el chofer pasaba a otros vehículos en forma imprudente.Llegamos, felizmente bien, pero pensamos que para el próximo año tendremos que escoger una alternativa más segura de transporte.
martes, octubre 09, 2007
VISITA AL SEÑOR DE HUANCA
Publicadas por
HUMBERTO VERA MORAN
a la/s
6:59 PM
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